12 de julio de 2026
Recordar
Recordar. Qué cosa.
Eso que es tan común, el recordar los hechos acontecidos, el tener esos recuerdos de pequeño o, incluso, de qué pasó ayer o hace unos días... en muchas ocasiones no soy capaz de hacerlo. Y me atormenta.
De pequeño tenía tres momentos grabados[1], que me habían pasado. Y solo de uno de ellos tengo la historia completa: cuando me robaron mi clarinete, cuando acabé colgado de una cancha de baloncesto y cuando todo el colegio me perseguía por el patio y acabé subiendo las escaleras hacia mi clase mientras el resto del colegio me decían cosas. De esos tres sólo recuerdo uno completo, y es el primero. Y es ahora justo mientras escribo estas líneas que soy un poco más consciente de por qué me acuerdo.
En esa ocasión me lo robaron, entre otras cosas, por un error mío, por mi culpa. Iba de camino a ensayar con la banda del Nazareno y mi padre me había dejado en una esquina y tenía que seguir una calle hasta el local de ensayo. Llevaba poco andando cuando dos chavales se acercaron y preguntaron qué llevaba encima. Les dije que era un clarinete e incluso se lo enseñé. Luego de eso lo cogieron y se fueron corriendo. Quedándome en shock durante unos segundos, intenté ir a por ellos, pero no fui capaz de verlos. Recuerdo ir a la policía y que al final todo quedara en nada[2].
Los otros dos son casos en los que solo recuerdo vagamente el final, no tengo un recuerdo nítido de por qué. Solo de esas dos cosas. De la primera una de las consecuencias fue que me cambiaran de colegio de un día para otro, literalmente. Recuerdo volver de una excursión de sellos y que el conserje me llamara para decirme que estaba mi madre al teléfono, todo para decirme que me despidiera de mis amigos que al día siguiente me iba al Liceo. Y en este otro fue donde pasó lo segundo. En ambos solo recuerdo ese final pero no las razones que me llevaron a eso.
Y es ahora que creo que los recuerdo así porque es mi forma, o la que tengo más interiorizada, de gestionar las cosas. De olvidar los hechos que me han pasado, de gente que me ha hecho daño, pero recordar las cosas en las que me culpabilizo. Y es una mierda que llega a extremos de hablar con la familia un tema un domingo y para el día siguiente no recordarlo.
Al final como acabo es con una sensación enorme de tristeza, un vacío a ver situaciones en las que no soy capaz de enfrentarme, en las que al final acabo diciéndome que es culpa mía y por ende, triste y frustrado. Lo que viene siendo una mierda.
Continuaremos.
[1] Bueno, tengo más, cuando hubo uno que se mofaba de cómo me reía.
[2] Esto me va a llevar a un síndrome que tengo también de confianza conmigo mismo, porque a raíz de eso y de tener el clarinete nuevo como que me dijeron que podía ir a la banda grande a tocar, lo que me llevó a pensar en que al final no valía y que lo habían hecho por pena o compasión. Tema que me ha perseguido mucho tiempo en mi vida en numerosos aspectos.