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14 de julio de 2026

Música y Vinos

Te acabas de sentar en la terraza. Es una tarde buena de verano, no de esas sofocantes, no. De esas de poniente que hace que la suave y fresca brisa del mar atraviese la ciudad y de un respiro después de unas semanas de intenso calor. Mucho, demasiado. Pero esta tarde no. A lo lejos disfrutas de unas agradables vistas vislumbrando la copa de antiguos árboles que antaño apenas eran capaces de ocultar los edificios y que ahora solo dejan pasar el recuerdo de los mismos.

Ahí, bajo la agradable brisa, te pones los auriculares y abres la aplicación para ver qué poner. Tienes claro el género, es Julio y Julio es mes de pasodobles. Pero no te decides a cuál. Miras en la lista, haces scroll, te aparecen los clásicos como Gerona, Amparito Roca, Ateneo Musical, Todo son Nubes... pero encuentras el indicado.

Se llama Música y Vinos, un pasodoble medianamente reciente, de 2016 compuesto por Manuel Morales Martínez. La versión también la tienes clara, la participación de la AMC Banda de Música de Puertollano en su participación en el Certamen Internacional de Bandas de Música "Ciudad de Valencia" en la edición de 2024. Lo abres, cierras los ojos y te dejas llevar por su música.

La entrada de los metales te hace estar preparado para un comienzo enérgico donde las trompetas y los clarinetes van al unísono y hacen una presentación del pasodoble. Tras la energía, la calma, una melodía tranquila que poco a poco va creciendo cuales olas que se quieren acercar a la orilla pero cuya energía no les hace llegar y rompen antes de llegar y repiten el proceso hasta que cogen la fuerza necesaria y rompen en un estallido de energía que despierta a cualquiera. Ahí entran la fuerza de los metales con un ritmo muy marcado de percusión y bajos, haciendo marchar la música hasta que, nuevamente, el comienzo enérgico aparece para desvanecerse fugazmente. Tan fugaz como la intensidad con la que llegó.

Ahora la calma, una melodía en el registro medio del clarinete, que hace que se te encoja algo en el estómago y prestes atención, mucha, a cómo se desenvuelve. Lentamente la melodía va subiendo, acompañado de las flautas que endulzan aún más la melodía mientras suben al registro agudo. Ahí es cuando entra la pandereta dando la intención, el ritmo, del pasodoble. Los saxofones acompañan con una contramelodía suave, sin destacar, pero llenando los huecos que la melodía ha ido dejando... Todo suena como mar en marea alta, con su calma... Pero vuelve el tema inicial, vuelve su intensidad para marcar la tensión con un intenso ritardando que vuelve a la melodía final, a su trío. Ya con toda la potencia y toda la banda en su esplendor cantando esta bella melodía para cerrar con los toques del inicio cerrando el círculo, volviendo al mar...

Para recordar que esa intensidad no se ha ido, que solo ha viajado desde lo profundo del mar hasta la orilla. Al igual que has viajado tú mientras mantenías los ojos cerrados. Te quitas los auriculares, miras a tu alrededor y decides volver para dentro sabiendo que, al igual que esas olas, ya volverá de nuevo el pasodoble.