31 de marzo de 2024
Mi miedo
Y aquí ando, tras una Semana Santa diferente, esta del 2024. Lloviendo sin parar, con tardes grises y frías, en las que apenas he podido tocar. Curioso.
Pongo la novena sinfonía de Mahler, dirigida por Claudio Abbado en 2010. Continúo.
Todos los años me planteo lo mismo, y siempre me vienen las mismas ideas: «Esto de tocar otra semana más es un engorro», «el año que viene no salgo», «estoy cansado ya de marchas»… junto con un largo etcétera. No son más que formas de mentirme a mí mismo. Porque después llega y al final lo coge uno con ganas, de pasar un año más junto a tus amigos y compañeros. Caras conocidas, caras nuevas, caras que ya no están… Y este año en el que apenas hemos tocado, más allá de algunas marchas sueltas dentro de las iglesias, es cuando me planteo cuál es mi miedo.
Esta idea me viene de las noches que hemos pasado tomándonos unas copas tras estos intentos frustrados por tocar detrás de un paso. Los temas de conversación más o menos los mismos cada noche: amoríos varios, divorcios y curiosidades varias (por no decir cotilleos) de antiguos, o no tanto, compañeros.
La última noche que salí, noche de Viernes Santo, estuve más callado, más reflexivo. La razón de ello es sobre el tema que va este escrito (no se me ocurre otro nombre): Mi miedo.
Con el paso del tiempo intento entenderme un poco más y, sobretodo, no mentirme. No creo que llegue a tener nunca una relación seria, o duradera. No se explicar bien el por qué, sinceramente. Pero lo siento así. En el último año y poco he intentado buscar pareja y bueno, no soy un ligón obviamente, pero alguna oportunidad ha habido. La cuestión es que creo que me suelo auto boicotear, y bueno, al final pues casi que no llegaron a nada. Y esto me lleva a pensar en el futuro, y por ende, a mi miedo, que no es otro más que la soledad. Nada especial en la historia de la humanidad, por otra parte.
Pero estoy hablando de esa soledad en unos diez años o más, que creo que si pasa será cuando más duro será. Ahora tengo amigos y grupos con los que salgo, hacemos planes, viajes y demás, pero eventualmente formarán sus familias y será más complicado, poco a poco, el coincidir. Y ahí es cuando creo que se pasará peor. Y sí, estoy sentado sobre montañas de suposiciones, pero me lleva a eso, es una idea recurrente en mí.
Curiosamente, me suele consolar la música, la banda.
La banda como lugar de paz, como lugar de encuentros y lugar donde encontrar esa familia fuera de mi familia, esa que me ayude a convivir con esa soledad. Creo que eso es lo que me lleva todos los años a no dejarlo, a volver a tocar una y otra vez. Compartir esos momentos y disfrutar de esa otra familia. Como así han sido estos últimos veintitrés años y como espero que sean los próximos.